Riquísima conferencia de Maradona en Pretoria: pidió que la FIFA colabore con el Fair Play, recordó que -en Italia 90- la patada de los cameruneses valió lo mismo que una mano de Caniggia; bardeó a Pelé; se emparentó con Mascherano; espera que Messi se consagre como el mejor jugador de todos los tiempos y, de paso, le pasó factura a Guardiola. "El que no quiera jugar que se vaya a la tribuna...", avisó.
Segunda conferencia de Maradona desde que está en Sudáfrica. Medios de todo el mundo: Suecia, España, Ecuador, preguntas por Argelia e incluso un ex arquero del Liverpool. Pero de lo único que quería hablar Diego era de su Selección y de sus 23. Sus 23 "monstruos, guerreros, como quieran llamarlos", porque "muero con ellos", declaró.
Y justamente a ellos es a los que quiere cuidar, a través del Fair Play: "No dejemos solos a esos cuatro chicos que salen con la bandera amarilla, que los árbitros lo entiendan". Castigado en el '82, con secuelas de las patadas de los coreanos en el '86 y recordando que "casi me arrancan la cabeza" los de Camerún en el '90, el más habilidoso de todos pide que protejan a los de su misma especie: "El que no quiera jugar al fútbol, que se vaya a la tribuna. Así vamos a poder disfrutar del Mundial y de los jugadores que la gente quiere ver".
No quiso dar el equipo, pero hubo jugadores cargados de elogios. "El que vive el Mundial más parecido a como lo vivía yo es Mascherano", rescató Maradona a su capitán. "Deseo con todo el corazón que Messi sea el mejor de todos los tiempos", se ilusionó Diego con Messi, el heredero de la 10. Y también hubo flores para Di María: "Es un jugador espectacular, lleva el potrero en la sangre".
Un párrafo aparte merece su pelea con Pelé, a quien no nombró en toda la conferencia aunque le dedicó varias frases maradonianas: "Sudáfrica le va a demostrar a aquél morocho que jugaba de 10 que sí puede hacer el Mundial". Y felicitó a todos los locales por el trabajo realizado para llegar a tiempo con las obras, al decir que "mostrarán al mundo que acá viven con dignidad".
Muy metido y emocionado, confesó que recuerda todos los momentos feos de su vida, pero que ahora disfruta junto a "un grupo del que estoy orgulloso". Le regaló su buzo de Argentina a un chico sudafricano que le había enviado una camiseta de los Bafana Bafana. Y dejó una frase esperanzadora de cara al debut: "Mañana empezaremos a construir una ilusión". ¿Palabra santa? Que así sea. Amén.






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